¿Cómo avalar una hipoteca y qué se debe tener en cuenta?

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¿Cómo avalar una hipoteca y qué se debe tener en cuenta?

Una de las cuestiones más frecuentes es sobre la necesidad de avalar una hipoteca para afrontar la financiación. Esta fórmula consiste, según el Banco de España, en una forma de garantizar o asegurar el cumplimiento de obligaciones económicas. El avalista se declara dispuesto a hacer frente a los compromisos del avalado, normalmente, el pago de una determinada cantidad de dinero, frente a una tercera persona o empresa en caso de que el avalado no lo haga.

En los tiempos en los que el sector inmobiliario gozaba de un mayor crecimiento era muy común aportar un aval cuando el hipotecado no tenía ingresos suficientes para hacer frente al préstamo y sus padres, que sí trabajaban, le avalaban para que pudiera lograrlo.

Con todo, la recesión del 2008 supuso un antes y un después para la utilización de esta práctica. Durante los últimos ejercicios el sector financiero ya no da importancia al hecho de tener un aval, sino a la capacidad real de pago de los clientes que quieran contratar una hipoteca. De hecho, lo normal es tener una financiación del 80% del valor del inmueble, mientras antes podían hacer concesiones de hasta un 120%.

La figura del aval, aun así, se sigue usando en casos muy concretos. Especialmente, cuando hay algún factor de la operación sobre el cual la entidad bancaria quiere tener una seguridad añadida. Por ejemplo, en el caso de un trabajador autónomo, con una buena remuneración anual, pero que lleva dos años, únicamente, empleado por cuenta propia, junto con una pareja cuyo contrato es por obra y servicio. En este caso, si se quiere tener un préstamo al 80% o intentarlo al 100%, el banco es posible que solicite una garantía extra.

En este sentido, también podría servir para obtener la hipoteca de un cliente que ponga sobre la mesa el 30% de la vivienda y lleve más de dos años ocupado, pero a quien el pago de la deuda le supondrá un 40% de lo que percibe mensualmente.

Tal y como expone Ricardo Gulias, director de RN Tu solución hipotecaria: “solo pueden adquirir una vivienda quienes tengan ahorros y un buen trabajo, por lo que el avalista entre en supuestos en los que haya una inseguridad mayor para realizar la concesión de la financiación”.

Hay margen para pedir un avalar una hipoteca si el futuro hipotecado, teniendo un buen perfil, incumple algunos de los requisitos que exigen las entidades para conceder un préstamo para la adquisición de una vivienda o, igualmente, que el pago de la deuda no supere el 35% de las retribuciones mensuales. Se trata de un elemento que sirve para cerrar la operación cuando alguna variable se tambalea.

Como avalista, en caso de impago por parte del titular del préstamo, responderás con todos tus bienes presentes y futuros hasta saldar la deuda pendiente. Sin embargo, para que esta situación llegue a darse se requiere un proceso en el que, primero, debe quedar demostrada la capacidad de impago del titular del préstamo, tanto con su sueldo o ingresos como con su patrimonio.

Será en ese momento cuando el avalista pase a asumir el pago de las cuotas mensuales del préstamo, junto con los intereses de demora que posiblemente se hayan generado por el retraso en el pago por parte del titular.

Por otro lado, al margen de la responsabilidad de pago, el avalista debe tener en cuenta que esa deuda, aunque no es suya, le hará figurar en la Central de Información de Riesgos del Banco de España (CIRBE). Esta base de datos registra los préstamos, créditos y avales que las diferentes entidades de crédito mantienen con sus clientes. Es importante no confundir el CIRBE con las listas de morosos, algo completamente diferente.

Asimismo, al figurar como avalistas, se reduce nuestra capacidad de obtener para nosotros mismos un préstamo o crédito, ya que pende sobre nosotros la posibilidad de tener que afrontar el pago de otra deuda.

Artículo escrito por Héctor Chamizo   Twitter: @hectorchamizo

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