¿Qué debemos considerar si aportamos una doble garantía para acceder a una hipoteca sin ningún ahorro?

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¿Qué debemos considerar si aportamos una doble garantía para acceder a una hipoteca sin ningún ahorro?

El proceso de conseguir una hipoteca no es igual de fácil para todo el mundo. Hay algunos usuarios que tienen que recurrir a otras estrategias como es la de aportar una doble garantía hipotecaria para poder acceder a una financiación de la compra de una vivienda sin tener, además, que aportar ahorros.

Hay una gran cantidad de jóvenes que se enteran que conseguir una hipoteca sin ahorros es muy complicado. La mayoría de las entidades bancarias exigen a los clientes aportar un 20% del valor de compra del inmueble en forma de ahorro y un 10% adicional para el pago de los gastos en el proceso de compraventa.

Sin embargo, existen algunos bancos que nos cubrirán toda la adquisición si aportamos una segunda vivienda como garantía adicional, como la de nuestros padres o abuelos. ¿Qué hay que tener en cuenta en estos casos para no encontrarse con ninguna sorpresa una vez contratemos el crédito hipotecario?

Según Ricardo Gulias, director de RN Tu solución hipotecaria, lo primer es establecer una comparativa para ver las condiciones que podemos tener a nuestro alcance: “Recurrir a un intermediario de crédito puede ser la mejor opción porque tendrás a tu disposición las mejores opciones que ofrece cada banco, ya que no todos aceptarán a brindarte una hipoteca si no dispones de ahorros previos; en nuestro caso, conseguimos un 100% de compra más los gastos en muchos procesos”.

Este tipo de crédito es aquel en las que la entidad concede el 100% del valor de compraventa o tasación del inmueble. Por ello la financiación es completa al margen de los gastos de la operación. Unos gastos que, en algunos casos, también se pueden llegar a cubrir.

Esto se traduce, en definitiva, en que el importe del préstamo hipotecario cubrirá por completo el precio del inmueble. En algunos casos puedes, incluso, conseguir el 100% del importe de la vivienda más gastos para así no tener que aportar ningún tipo de ahorro adicional.

En segundo lugar, debemos exigir al banco que incluya una cláusula que nos permita liberar esa segunda garantía cuando hayamos saldado una parte de la deuda. Si no existe esa cláusula, ese inmueble extra tendrá una carga hasta que cancelemos la hipoteca, lo que impedirá que el propietario pueda venderla o rehipotecarla.

Pongamos, por ejemplo, que un banco nos financia un 80% de la compra de nuestra nueva vivienda y que se ofrece a cubrirnos hasta el 100% si aportamos una segunda garantía. En ese caso, debe quedar reflejado en la escritura que se libere la propiedad extra en cuanto quede pagado el 20% del capital del préstamo.

Por último, como aportaremos pocos ahorros para la compra, el crédito que contratemos tendrá un importe más alto. En consecuencia, sus cuotas serán más altas, así que debemos asegurarnos de poder pagarlas. Lo ideal, en estos casos, es que el coste de las mensualidades no represente más del 35% de nuestros ingresos mensuales netos.

Por ejemplo, imaginemos que pedimos una hipoteca con pocos ahorros que tiene unas cuotas de 600 euros al mes. Para que su pago no nos genere problemas de sobrendeudamiento, deberíamos cobrar un mínimo de 1.714,29 euros mensuales netos entre todos los titulares.

 

Artículo escrito por Héctor Chamizo   Twitter: @hectorchamizo

Centro de Estudios de www.tusolucionhipotecaria.com

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